Libres de Verdad

27. Anclados - Las dos columnas

Season 1 Episode 27

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San Juan Bosco tuvo muchos sueños proféticos, pero este es uno trascendental: trataba sobre dos altas columnas ¡que sostendrían a la Iglesia en tiempos de tormenta!

Descubramos juntos cuáles son ¡porque también te servirán de apoyo en tu vida espiritual! 

Serán tu puerto seguro en el combate de fe en el mar tempestuoso de cada día. 

¡Acompáñame! 

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¿Alguna vez te has sentido perdido, sin misión y esperanza? Yo también experimenté ese vacío, pero un encuentro tocó mi corazón transformando mi vida. Hola, soy Brenda, y hoy quiero recordarte que en medio del mundo podemos perdernos volviéndonos esclavos. Pero hay alguien que ha roto las cadenas del pecado y de la muerte para siempre. Dios lo ha hecho por amor a ti. A mí por nosotros, para que seamos libres de verdad. Don Bosco,¡qué vida más impresionante es la de este santo hombre que vivió en el siglo XIX! Hace un tiempo leí su vida en forma de cómic o historieta y quedé muy impresionada.¿La conoces?¡Vale la pena! porque hoy quisiera profundizar contigo en uno de sus sueños proféticos, que parece trascendental para nuestros tiempos turbulentos.¿Qué te parece si primero descubrimos brevemente quién fue San Juan Bosco? La página oficial de los Salesianos en Sevilla, España, relata lo siguiente. Juan nació en Italia el 16 de agosto de 1815. Su madre, Margarita, estaba casada con Francisco, que se había quedado viudo y tenía un hijo llamado Antonio. Cuando Juan tenía tan solo dos años, se le murió su padre y la familia comenzó a vivir serias dificultades económicas, pero sobre todo dificultades de relación. ya que Antonio su hermanastro tenía envidia de él. A la edad de nueve años, Juan tuvo un sueño profético que marcaría toda su vida. Él sería pastor y guía de los niños y jóvenes más necesitados. Tenía pues que estudiar y prepararse bien. Pero como en casa había muchas dificultades, tuvo que buscar trabajo en un pueblo cercano. Allí pudo alternar su trabajo en el campo y el establo con el estudio y la oración. Más adelante, en 1829, el sacerdote italiano Don Caloso, que era el capellán de un lugar llamado Murialdo, reconociendo el talento de Juan, se ofrecerá a ser su primer profesor de latín y su primer guía espiritual. Pero murió repentinamente en noviembre de 1830. Juan, consciente de la misión que tendrá entre los jóvenes, no ahorra ningún esfuerzo para poder continuar con sus estudios. Camina 20 kilómetros diarios, vive como pensionista en la casa de un sastre y músico del pueblo, aprende múltiples oficios para ganarse el pan, duerme debajo de una escalera y trabaja como aprendiz de taller, camarero, empleado de un establo, por mencionar algunos ejemplos. Esta fuerte inquietud vocacional le empuja a fundar con sus amigos la Sociedad de la Alegría y a entrar en el seminario. Por lo que en 1841 es ordenado sacerdote. Su sueño se va haciendo realidad. Ahora puede dedicarse de lleno a los jóvenes más necesitados. La sociedad salesiana se inicia en el año 1854 para asegurar en un futuro la estabilidad de sus obras y de su espíritu. Pero,¿quién se va a dedicar a las niñas y las jóvenes más pobres? Él quería fundar una congregación femenina que se ocupara de las chicas y consideró providencial el encuentro en 1862 con Don Pestarino, el párroco de Mornés. Este le contó la existencia de un grupo de jóvenes que llevaban adelante un taller y un oratorio con las niñas y jóvenes de su pueblo. Será precisamente Don Pestarino quien le mencione a la joven María Mazzarello. Y es que cuando Don Bosco va a Mornés en 1864, descubre por él mismo que esta joven María Mazzarello está haciendo con las niñas y jóvenes de Mornés lo mismo que él está haciendo con los niños y jóvenes en Turín. Así, en 1872, Don Bosco con María Mazzarello fundan el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. En efecto, la primera expedición misionera partirá para Argentina en el año 1875, conformada por salesianos e hijas de María Auxiliadora. Y es en este mismo año que nacen los cooperadores, considerados por Don Bosco como salesianos externos. Don Bosco muere un 31 de enero de 1888. Es beatificado por el Papa Pío XI el 2 de junio de 1929. Y finalmente es declarado santo el 1 de abril de 1934. Católicos.eu es una plataforma digital que busca brindar a los fieles de la Iglesia Católica un espacio donde profundizar en la doctrina de nuestra fe, preguntas sobre moral, vida espiritual, así como la postura de la Iglesia frente a los desafíos del mundo moderno, siempre con las bases de la tradición, el magisterio y la palabra de Dios. Retomando su interesantísimo artículo titulado Las dos columnas, la visión profética de Don Bosco para nuestro tiempo te invito a que descubramos estos dos faros de luz que nos guiarán fielmente hacia el puerto seguro que es la eternidad junto a Dios el artículo dice así En medio de las turbulencias del siglo XIX, cuando el mundo comenzaba a dejarse seducir por el racionalismo, el secularismo y las primeras oleadas del modernismo, San Juan Bosco recibió una serie de sueños proféticos. Uno de ellos, conocido como el sueño de las dos columnas, es una de las visiones más poderosas y misteriosas de la espiritualidad católica. Se revela no sólo el corazón ardiente de este gran santo por la iglesia, sino también un mapa profético que con asombrosa actualidad resuena en nuestros días. Pues hoy más que nunca necesitamos comprender el profundo mensaje de esta visión para orientar nuestras vidas en medio de la confusión, la apostasía y las luchas del mundo moderno. San Juan Bosco describe en sus memorias biográficas la persecución que sufre la iglesia en su sueño, conocido como las dos columnas. Allí relata lo siguiente... En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado espolón de hierro a modo de lanza que hiere y traspasa todo aquello contra lo cual llega a chocar. Dichas naves están armadas de cañones, cargadas de fusiles y de armas de diferentes clases, de material incendiario y también de libros. Y se dirigen contra otra embarcación mucho más grande y más alta, intentando clavarle el espolón, incendiarla o al menos hacerle el mayor daño posible. En medio de la inmensidad del mar se levantan sobre las olas dos robustas columnas, muy altas, poco distante la una de la otra. Sobre una de ellas campea la estatua de la Virgen Inmaculada, a cuyos pies se ve un amplio cartel con esta inscripción, Auxilium Christianorum. Sobre la otra columna, que es mucho más alta y más gruesa, hay una os Salus Credentium Cuando el Capitán, el Papa, guía la nave hacia las dos columnas y al llegar al espacio comprendido entre ambas, la amarra con una cadena que pende de la proa a un ancla, de la columna que ostenta la hostia, y con otra cadena que pende de la popa, la sujeta de la parte opuesta a otra ancla colgada de la columna que sirve de pedestal a la Virgen Inmaculada. entonces se produce una gran confusión. Todos los enemigos huyen, se dispersan, chocan entre sí y se destruyen mutuamente. Y en el mar reina una calma absoluta.¡Qué interesante,¿no crees? De hecho, San Juan Bosco descifraría algunos significados de este sueño al explicar. Las naves de los enemigos son las persecuciones. Se preparan días difíciles para la iglesia. Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación a lo que tiene que suceder. Recordemos que esto lo afirmaba a finales del siglo XIX.¿Qué profético ha resultado ser para nosotros, sobre todo en el siglo XXI? Solo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto, añadía Don Bosco. La devoción a María Santísima y recibir con frecuencia los sacramentos, especialmente comulgar frecuentemente. Practiquémoslo nosotros y exhortemos a los demás siempre a realizarlo también y en todo momento. Catolicus.eu nos ayuda a navegar en este fascinante sueño, indagando aún más en sus detalles y su trascendencia para la Iglesia en tiempos actuales, al describir que... Este sueño ha sido estudiado por teólogos, santos y pastores de almas durante más de un siglo. Su mensaje es tan profundo como claro. La Iglesia sólo encontrará seguridad y salvación cuando se ancle firmemente en dos pilares fundamentales, la Eucaristía y la Virgen María. En palabras del Concilio Vaticano II, es la fuente y cumbre de toda la vida cristiana. Cristo está real y verdaderamente presente en la Eucaristía. Cuerpo, sangre, alma y divinidad. Él mismo afirmó, Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. En medio de un mundo secularizado que niega la divinidad de Cristo y de una fe muchas veces tibia o superficial, la Eucaristía se convierte en el ancla que sostiene nuestra fe. Sin ella, la Iglesia pierde su fuerza interior, su alimento sobrenatural, su identidad más profunda. La Santísima Virgen María, Auxilium Christianorum Desde las bodas de Caná hasta el Calvario, la Virgen María ha sido el consuelo y el auxilio de los cristianos. No es una figura decorativa o sentimental, es la Madre de Dios y la Madre de la Iglesia. Su papel en la historia de la salvación continúa y su intercesión es poderosa. Todas las generaciones me llamarán bienaventurada, exclama alegre en el magnificado. La Santísima Virgen María es la estrella que guía en la oscuridad, el refugio seguro en medio de la batalla. Anclar la vida cristiana en ella no es opcional, es vital. Cuán cierto es que la tempestad del sueño de Don Bosco no es sólo la del siglo XIX, es la tormenta de nuestro tiempo. Época de guerras, persecuciones, relativismo moral, desunión dentro de la iglesia, escándalos, ataques a la familia y a la vida, pérdida de sentido espiritual, abandono de la fe, división del cuerpo de Cristo.¿Dónde anclarnos?¿Dónde encontrar seguridad espiritual? La respuesta está precisamente en estas dos columnas, la Eucaristía y bajo el amparo de la Virgen María.¿Cómo podemos anclarnos en estas dos columnas? Podemos anclarnos en la Eucaristía de estas cuatro maneras. Número 1. Asistencia frecuente a la Santa Misa. No solamente solo los domingos, sino tantas veces como sea posible. La misa es el sacrificio de Cristo en el Calvario, hecho presente sacramentalmente. Participar con devoción transforma nuestra alma. Número 2. Comunión en estado de gracia. Evita la comunión sacrílega. Acude al sacramento de la confesión con regularidad. La comunión es unión real con Cristo y sólo puede recibirse en estado de gracia. Número 3. Adoración eucarística. Dedica tiempo a adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento. Él está allí, vivo, glorioso, esperando nuestro amor. Muchos santos se hicieron santos ante el Sagrario. 4. Catequesis Eucarística. profundiza el misterio de la Eucaristía. Aprende sobre los milagros eucarísticos expuestos por San Carlos Acutis o con documentos de la Iglesia como la Eclesia de Eucaristía de San Juan Pablo II o la Redemptionis Sacramentum. Asimismo, anclémonos en la Virgen María de estas cuatro maneras. El Rosario es una oración poderosa. Meditar los misterios de la vida de Cristo con María fortalece el alma, aleja al demonio y protege la fe. Los mismos exorcistas lo confirman. Número 2. Consagración a María. Siguiendo el método de San Luis María Griñón de Monfort, conságrate a la Virgen como su hijo amado que vive bajo su manto. Ella siempre nos lleva a Cristo. Número 3. Celebrar sus fiestas. Participa con gozo en las solemnidades y fiestas marianas. Ella es tu madre, pues Cristo nuestro Señor te concedió este inmenso regalo desde la cruz. Y número cuatro, promover su devoción. Habla de la Virgen María. Únete a un grupo de rezo del Rosario. Ten imágenes de ella en tu casa, en tu oficina, que te recuerden su amor. Lleva su escapulario. Hazla conocida y amada, pues ella está íntimamente ligada al triunfo final de Cristo frente al mal. No podemos ignorar un detalle clave del sueño de Don Bosco. El barco estaba capitaneado por el Papa. San Juan Bosco no habla de un grupo sin cabeza, sino de una iglesia que, incluso en la tormenta, es guiada por el sucesor de San Pedro. Esto nos recuerda que la comunión con el Papa, pese a las dificultades o confusiones que puedan surgir, es parte esencial de la iglesia fundada por Cristo, la iglesia católica, la única que tiene 2.000 años. No obstante, esto también implica que el Papa y todos los pastores de la iglesia tienen la responsabilidad de conducir el barco hacia las dos columnas. Hoy más que nunca se necesita una jerarquía fiel a Cristo, centrada precisamente en la Eucaristía y en María.¿Y tú?¿Dónde estás anclado? Vivimos una época donde muchos cristianos buscan seguridad en ideologías, espiritualidades artificiales o hasta demoníacas, o en meras formas de autoayuda. Pero si nos fijamos bien, el mensaje de San Juan Bosco nos muestra que en realidad solo hay dos columnas seguras. Todo lo demás es arena movediza.¿Tu vida está centrada en la Eucaristía?¿Tienes una relación fiel viva con la Virgen María?¿Tu familia, tu parroquia, tu comunidad están ancladas en estos dos pilares? El futuro de la iglesia está en la fidelidad. El sueño de San Juan Bosco nos muestra que la victoria no vendrá por estrategias humanas, ni por discursos políticos, ni por adaptaciones al mundo. Vendrá por la santidad, la adoración y la confianza total en Cristo nuestro Señor y la verdadera devoción a María entonces se salvará la nave y muchos otros barcos dispersos por el mar seguirán su ejemplo y llegarán también seguros al puerto concluía el mismísimo San Juan Bosco al relatar su sueño catolicus.eu termina exhortándonos Tú y yo estamos llamados a ser parte de esta victoria. No miremos con temor al mar embravecido. Fijemos nuestra mirada en las columnas y sigamos con fe firme y corazón ardiente. Oremos así. Oh Jesús, Eucaristía, ancla segura del alma, fortalece nuestra fe y condúcenos hacia ti. Oh María, auxilio de los cristianos, guía nuestro corazón, protégenos en la batalla y condúcenos al corazón de tu Hijo. Amén. Gracias por navegar conmigo en este sueño profético de un hombre santo que vivió en el siglo XIX, pero que a su vez nos dejó un mapa bastante claro. Los dos faros de nuestra vida deben ser Cristo nuestro Señor junto a su Madre la Virgen María. Ambos son los pilares que nos mantienen firmes ante las altas olas que entran en la barca de la iglesia intentando zarandearnos y hacernos caer. Con Dios siempre saldremos victoriosos y con su Madre, quien se hizo su esclava por amor hasta el final, vemos claro en la noche oscura de nuestros tiempos. Te invito a reflexionar esto a lo largo del día. durante los exorcismos mayores, realizados únicamente por sacerdotes capacitados para ello, y con el permiso del obispo, sucesor de los apóstoles, se obtienen impactantes confesiones del demonio sobre lo que los debilita y lo que odian, para que podamos reconocerlo y alejarnos de su reino de tinieblas. Esto lo hacen forzados por la autoridad del nombre de Cristo. Y ya que hemos mencionado estos dos pilares, escuchemos lo que los demonios mismos han revelado a través de los posesos sobre lo que ambos pilares hacen en el alma que los frecuenta.¿Cuáles son las virtudes de la Virgen María que más te enfurecen? Le increpó con autoridad el entonces exorcista Gabriel Amor a lo que el demonio respondió. Que es la más humilde de las criaturas y yo soy el más soberbio, porque es la más pura de todas las criaturas, porque es la más obediente a Dios de todas las criaturas y yo soy el rebelde. Dime la cuarta característica por la que tienes tanto miedo de la Virgen María, que te asustas más cuando nombran a la Virgen María que cuando nombran a Jesucristo. Le increpó el Padre Gabriel Amor. Tengo más miedo cuando nombran a la Virgen María porque soy más humillado al ser vencido por una simple criatura en lugar de por Él. Porque me vence siempre. porque nunca ha sido tocada por ninguna culpa de pecado. Esto dijeron los demonios sobre la Eucaristía. Ahí está Él, escondido en ese pan blanco, pero no está oculto para nosotros. Lo vemos y su luz nos quema. Ese pedazo de pan no es solo pan. Es Él mismo que nos echó del cielo. Lo odiamos, pero no podemos acercarnos. Cada minuto que pasan delante de Él nos quita fuerza, nos obliga a huir como cobardes. Ese lugar donde lo adoran está lleno de ángeles. Si los humanos supieran quién está realmente ahí, el mundo entero se arrodillaría y seríamos derrotados para siempre. Anímate, elige seguir a Cristo cada día con todo tu corazón. No importa si caes, acércate al sacramento del perdón y confía en su divina misericordia. No temas que Él te sostiene en cada paso, recibelo en cada eucaristía. Avanza por el camino de la santidad, pues solamente así somos libres de verdad.