Libres de Verdad
Mi nombre es Brenda, una mujer cristiana católica por gracia de Dios desde mi nacimiento, y hoy, por convicción.
Más que nunca, el mundo necesita de creyentes y practicantes DECIDIDOS. Ya lo aseguraba santa Teresa de Ávila: "El demonio teme a las almas decididas".
Escucha, conoce, atrévete a seguir a Cristo y vive lo que es una aventura, que no solo vale la pena, sino la vida.
Libres de Verdad
35. Resurrección – Tu vida nunca será la misma
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
¿Tienes miedo, angustia, problemas que no sabes cómo resolver?
Existe una solución: ¡Cristo resucitado!
Este no fue sólo un hecho histórico ¡es la razón de nuestra alegría a pesar de cualquier tormenta!
Acompáñame ¡y verás por qué!
¿Alguna vez te has sentido perdido, sin misión y esperanza? Yo también experimenté ese vacío, pero un encuentro tocó mi corazón transformando mi vida. Hola, soy Brenda, y hoy quiero recordarte que en Medio del Mundo... Podemos perdernos volviéndonos esclavos, pero hay alguien que ha roto las cadenas del pecado y de la muerte para siempre. Dios lo ha hecho por amor a ti, a mí, por nosotros, para que seamos libres de verdad. ¿Te ha tocado ver a personas con un rostro que desborda una alegría diferente? ¿Con ese no sé qué que todos quisiéramos adquirir si es que fuera posible comprarlo? Las Sagradas Escrituras están llenas de pasajes que nos invitan a estar siempre alegres. ¿Les has puesto atención? Escuchemos algunos grandes ejemplos. Salmo 5. Que se alegren cuantos a ti se acogen, que estén de fiesta los que tú proteges y te celebre en los que aman tu nombre pues tú señor bendices al justo y como un escudo lo cubre tu favor salmo 9 que mi alma alabe al señor y proclame todas sus maravillas en ti me alegraré y me regocijaré y cantaré a tu nombre o altísimo El apóstol San Pablo en su primera carta a los tesalonicenses los exhortará diciendo Estén siempre alegres, oren sin cesar y den gracias a Dios en toda ocasión. Esta es por voluntad de Dios su vocación de cristianos. En una de sus parábolas, Jesús mismo reveló un detalle precioso. El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre lo vuelve a esconder. Su alegría es tal que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo. Su alegría era tal, describía Cristo. Y fue eso precisamente lo que me dejó reflexiva cuando lo leí. Sin embargo, muchas veces sentimos que hay más razones por las cuales estar preocupados, ansiosos, desanimados. De hecho, el Papa Francisco habló de ello en varias ocasiones, expresando la contradicción que ello implica. Hay muchos cristianos con esa cara, cara de funeral, cara de tristeza. Pero Cristo ha resucitado. Cristo te ama. ¿Y tú no tienes alegría? No se puede anunciar a Jesús con cara de funeral. Hay tantos cristianos sin resurrección, cristianos sin Cristo resucitado. Acompañan a Jesús hasta la tumba, lloran, le quieren mucho, pero hasta ahí. La alegría debe estar siempre presente, porque los cristianos con cara de funeral no funcionan. No te preocupes, a todos nos ha pasado experimentar algún momento de agobio al ver que caemos en el mismo pecado de siempre, muchas veces tras poco de acudir a la confesión. ¿Será que Dios aún me ama? Seguro que me ve como un caso perdido. ¿De qué sirve continuar perseverando en la santidad? Si oro, me siento como una hipócrita. Mejor dejarlo así. ¡Qué gran mentira! Pero yo también la creí, hasta que leí La Vida de los Santos y descubrí su fragilidad igual que yo. ¿Sabías que esto le pasó a la primera mujer en la historia en recibir el prestigioso título de Doctora de la Iglesia en 1970, ya que durante siglos estuvo reservado exclusivamente para hombres? Me refiero a la célebre Santa Teresa de Ávila. Escuchemos su combate espiritual, pues ya verás cómo te ayuda hoy. Y es que Santa Teresa de Ávila, religiosa española del siglo XVI, pasó un año entero sin tener oración, porque padecía esta tentación del maligno muy común, conocida como la falsa humildad. Se narra que, para ella, La oración era la amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos que nos ama. Una relación de amistad con Dios. Por lo que, al verse mundanizada por algunas relaciones superficiales durante un periodo de su vida que estuvo conviviendo con amistades que no le acercaban a Dios, Santa Teresa se vio desmerecedora de esa relación con el Padre Celestial. Sentía como si le hubiera sido infiel. Y que al orar, ella tuviera que darle la cara, lo que le causaba una gran vergüenza. ¿Te ha pasado también a ti? Así que, poco a poco, creyendo que hacía lo correcto, pero llevada por esa falsa humildad con que el demonio la tentaba, finalmente terminó por no querer orar. Se alejó de la fuente de agua viva en medio del desierto de su pecado, pensando que era lo mejor para ella. Rechazó al médico de las almas, creyéndose indigna por su dolorosa enfermedad. ¡Vaya ironía, ¿no crees? El tiempo pasó, pero Dios nos busca una y otra vez. Así que un buen día, escuchando el sabio consejo de sus directores espirituales, quienes le hicieron ver las trampas del maligno, ella tomó la firme resolución de volver a su Padre Celestial con total amor y confianza. Él no la echaría de su presencia. Jesús, el buen pastor, carga sobre sus hombros a la oveja perdida, esté en donde esté. Gracias a ese sabio consejo, Santa Teresa aprendió que, aunque nos sintamos indignos de la relación, no debemos interrumpirla nunca. Porque si pasas más tiempo en la intimidad de la oración, a solas con Dios, más te parecerás a Él. Él te irá transformando. ¿Qué cierto es lo que el Papa San Pablo VI expresaba en 1974, resaltando la importancia de ser cristianos con una fe viva y perseverante al declarar? «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros. Si escucha a los maestros, lo hace porque son testigos». Todo suena muy bonito, alentador y positivo, pero ¿de dónde saca el cristiano la fuerza y la fortaleza para perseverar en la alegría en medio de un mundo cada vez más tenebroso? San Agustín lo anunció en el siglo V con estas palabras. No es gran cosa creer que Cristo muriese, porque esto también lo creen los paganos y judíos y todos los perversos. Todos creen que murió. La fe de los cristianos, sin embargo, es la resurrección de Cristo. Esto es lo que tenemos por cosa grande, el creer que resucitó. Conversiones masivas de jóvenes ateos o agnósticos al catolicismo. Cristianos martirizados en África y Medio Oriente por no apostatar ante el terror del Islam. ¿Cuál es la roca que sostiene su fe para enfrentar críticas, persecución social, llegando hasta dar su vida? Creer firmemente en que Dios se hizo hombre. Nació de una virgen llena de gracia, llamada María. Confesar que por nuestros pecados, Jesús, Dios Hijo encarnado, fue crucificado, muerto y sepultado en tiempos de Poncio Pilato, pero que al tercer día resucitó. ¿Y tú? ¿Lo crees con todo tu corazón? que Cristo murió y resucitó por ti, que cuida de ti cada día, que glorioso vive y reina por los siglos de los siglos, creerlo de verdad cambiará tu vida para siempre. Dejemos que la plataforma digital católicos.eu nos lleve por este sorprendente y trascendental viaje en el tiempo que nos revela lo siguiente. La resurrección de Jesucristo es el corazón del cristianismo. San Pablo lo dejó claro cuando escribió, La resurrección No es solo un hecho histórico entre muchos otros, es el fundamento sobre el cual se construye la esperanza cristiana. Los cuatro evangelios canónicos, el de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, ofrecen relatos detallados de la resurrección. Aunque hay pequeñas diferencias en los detalles, como en cualquier testimonio de testigos oculares, pero el núcleo es consistente. Jesús fue crucificado, murió y fue salvado. pero al tercer día se apareció vivo a sus discípulos. Estas narraciones no fueron escritas como mitos, sino como testimonios oculares de personas que conocieron a Jesús en vida y lo vieron después de su muerte. Una de las pruebas históricas más convincentes es el hecho del sepulcro vacío. Si Jesús hubiera permanecido en la tumba, habría sido fácil para los líderes religiosos y las autoridades romanas desmentir las afirmaciones de los apóstoles presentando el cuerpo, pero no lo hicieron. porque la tumba estaba vacía. Incluso las narraciones judías contemporáneas no niegan el hecho del sepulcro vacío, sino que ofrecen explicaciones alternativas, como la teoría de que los discípulos robaron el cuerpo, lo cual resulta poco creíble, dado el miedo y el desconcierto que experimentaban ellos en ese momento. Asimismo, se narra que después de la resurrección, Jesús se apareció a muchas personas en diferentes lugares y momentos. Por ejemplo, San Pablo en su carta a los Corintios enumera una serie de testigos, incluyendo los once apóstoles, más de quinientos hermanos a la vez y finalmente a sí mismo. Estas apariciones no fueron alucinaciones colectivas porque se dieron en diversas situaciones y ante un gran número de personas. Además, aquellos que vieron al Jesús resucitado no solo lo reconocieron físicamente, sino que experimentaron un cambio profundo en sus vidas. Es innegable la transformación de los discípulos de Jesús. Antes de la resurrección, los discípulos estaban llenos de miedo escondiéndose por temor a las represalias no obstante después de encontrarse con Jesús resucitado estos mismos hombres se convirtieron en valientes testigos dispuestos a sufrir y morir atrozmente torturados por proclamar que Jesús había resucitado de entre los muertos esta transformación radical de los discípulos es difícil de explicar si no hubieran experimentado Considera lo siguiente. Añade el artículo de Católicos.eu Más allá de las pruebas históricas, la resurrección de Jesús tiene un significado teológico profundo. No es solo un evento extraordinario en la historia, sino que representa la victoria definitiva de Dios sobre el pecado y la muerte. Y es que la resurrección no fue un evento aislado ni una sorpresa inesperada. Jesús, a lo largo de su ministerio, había predicho su propia muerte y su resurrección. Lo podemos leer en Mateo capítulo 16 versículo 21 y Marcos capítulo 8 versículo 31. Por si fuera poco, ya desde el Antiguo Testamento se observan claros indicios proféticos de que el Mesías... sufriría, moriría y luego resucitaría, como leemos en Isaías 53 o el Salmo 16, versículo 10. De manera que la resurrección de Jesús es el cumplimiento de las promesas de Dios, una señal de que Él es fiel y todopoderoso. Fíjate en este significativo detalle. Cristo triunfa sobre la muerte, el mayor enemigo de la humanidad, resultando en que este evento no es sólo la resucitación de un cuerpo, sino la inauguración de una nueva creación. Esta es la gran esperanza del cristianismo, que la muerte no tiene la última palabra y que en Cristo todos los que creen en Él serán resucitados a una vida nueva. Entiendo, pero sucedió hace ya muchos siglos. ¿Cómo impacta en mi día a día que Cristo haya resucitado? Podemos cuestionarnos. El artículo de católicos.eu nos brinda tres claves esenciales que son Número 1. Esperanza en medio del sufrimiento. La resurrección de Jesús nos da una esperanza inquebrantable, especialmente en tiempos de sufrimiento y dolor. Sabemos que así como Jesús sufrió y murió, nosotros también enfrentaremos dificultades y pruebas en esta vida, pero graba esto en tu corazón. La resurrección nos asegura que el sufrimiento y la muerte no son el final de la historia. Así como Cristo resucitó, también nosotros seremos resucitados con él número 2 llamado a una vida transformada el poder de la resurrección no es sólo algo que esperamos en el futuro pues está disponible para nosotros aquí y ahora San Pablo escribe a los romanos que aquellos que han sido bautizados en Cristo han sido sepultados con Él en su muerte para luego resucitar a una nueva vida. Esto significa que estamos llamados a vivir de manera diferente, como personas transformadas por el poder de la resurrección, dejando atrás el pecado y abrazando una vida de santidad. Y número 3. La misión de proclamar a Cristo vivo y glorioso. Así como los discípulos fueron enviados a proclamar la resurrección de Jesús al mundo, nosotros también estamos llamados a ser testigos de ello. Esto no significa sólo compartir la historia de la resurrección, sino vivir de manera que nuestra vida refleje la realidad del Cristo resucitado. Cada vez que mostramos amor, perdón, compasión y justicia, Estamos dando testimonio de que Jesús está vivo y que sigue actuando cada instante en el mundo. Todo lo que Jesús, el Verbo de Dios, el Hijo Único del Padre Celestial dice, se cumple. Y Él, en muchos pasajes bíblicos, les advirtió a sus apóstoles que tendría mucho que sufrir, como en Lucas capítulo 24, versículo 7. Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día. Luego les asegurará en Juan capítulo 16 versículo 22 Ustedes ahora sienten tristeza, pero yo los volveré a ver y su corazón se llenará de alegría y nadie les podrá arrebatar ese gozo. Y así fue. El apóstol Mateo comienza el capítulo 28 describiéndonos la escena. Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. Es importante resaltar que para el calendario judío, el sábado es el día de descanso, el séptimo día, siendo así el domingo el primero de la semana, como indica el pasaje bíblico. Por eso, la iglesia cristiana adoptó el domingo como el Día del Señor, que en latín se traduce como Domínica, celebrando de allí en adelante la resurrección de Cristo. Acontecerá entonces el milagro supremo y central de la fe cristiana, que al llegar al sepulcro la mañana del domingo, nos cuenta Mateo en el capítulo 28, versículos del 5 al 6, que El ángel dijo a las mujeres, ustedes no teman, porque sé que buscan a Jesús. El Crucificado no está aquí, porque ha resucitado, tal como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba puesto. Palabras del ángel que anuncian el cumplimiento fiel de la promesa, por lo que acto seguido invita a las mujeres a entrar y constatar por sí mismas la ausencia del cuerpo. El lugar de muerte y dolor era transformado en un lugar luminoso y nuevo. Era ahora el amanecer victorioso de la fe cristiana. El que puede lo más, puede lo menos, me enseñaba un querido sacerdote. ¿Y qué razón tenía? Entonces, recuerda, sea lo que sea por lo que estés pasando, cualquiera que sea tu prueba, tu tristeza, tu depresión, tu pecado recurrente, tu adicción, No son tus fuerzas humanas las que lograrán vencer. Es la gracia de Cristo resucitado la que te sostendrá hasta alcanzar la victoria. De hecho, en el primer capítulo del último libro de la Biblia, el Apocalipsis, ahí se revela el poderoso mensaje de Jesús glorificado, quien lo dirige al apóstol Juan, entonando de manera triunfante. Yo soy el primero y el último, el viviente. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del lugar de los muertos. Gracias por escuchar sobre este potente milagro, un Dios que se encarnó y resucitó por amor a ti. Jesús vive y te llama a su lado. ¿Te cuesta creer? Pídele que aumente tu fe. ¿Te sientes abatido por la vida la mayor parte del tiempo? Ábrete a la esperanza en las palabras del Todopoderoso que te dice, Yo soy el primero y el último, el viviente. Tengo las llaves de la muerte y del lugar de los muertos que ésta sea tu alegría en todo momento dile a tus problemas qué tan grande es tu dios te invito a reflexionar esto a lo largo del día La catena áurea, que se traduce de latín como cadena de oro, se refiere a una interpretación de la Biblia compilada por santo Tomás de Aquino en el siglo XIII. Y es dentro de esta obra en que santo Tomás recopiló comentarios de los padres de la iglesia sobre los evangelios. Pues precisamente allí podemos leer lo que un santo monje benedictino y teólogo llamado Beda, considerado el mayor erudito de la alta edad media de los siglos séptimos y octavo escribió con gran belleza sobre la resurrección Y dicho esto, les mostró las manos y los pies, en los que vieron claramente los vestigios de los clavos. Y según San Juan, también les enseñó el costado que había sido abierto con la lanza, para que, viendo las cicatrices de las heridas, pudiesen curar las heridas de sus dudas. Y no quiso curar estas señales. En primer lugar, para confirmar en sus discípulos la fe de la resurrección en segundo lugar para poder enseñárselas a su Padre cuando intercediese por nosotros manifestándole la clase de muerte que por nosotros había sufrido en tercer lugar para demostrar siempre a los redimidos con su muerte el gran amor que con ellos empleó presentándoles las señales de su pasión Y finalmente, para aprobar el día del juicio, la justicia con que serán condenados los impíos. y habiendo comido delante de ellos tomó las sobras y se las dio para demostrarles la veracidad de su resurrección no sólo quiso que le tocasen sus discípulos sino que se dignó comer con ellos para que viesen que había resucitado de una manera real y no de un modo imaginario comió para manifestar que podía y no por necesidad la tierra sedienta absorbe el agua de un modo distinto a como la absorbe el sol ardiente. La primera por necesidad, el segundo por potencia. Anímate, elige seguir a Cristo cada día con todo tu corazón. No importa si caes, acércate al sacramento del perdón y confía en su divina misericordia. No temas, que Él te sostiene en cada paso, recibelo en cada eucaristía. Avanza por el camino de la santidad, pues solamente así somos libres de verdad.